¿Qué es moda sostenible?

Algunas definiciones

¿Qué es moda sostenible? ¿Es lo mismo que moda sustentable? ¿Por qué se le dice ecofashion o moda ecológica? ¿También es lo mismo? Y, aún más importante, ¿cómo sé qué es moda sostenible y qué no?

Comencemos por el principio. Para fines prácticos todos estos términos se refieren a lo mismo. Quizá se enfocan más en algún aspecto, como moda ecológica podría estar señalando más los productos que son amigables con el medio ambiente. Pero a grandes rasgos sostenible o sustentable se refieren a los mismo: a la capacidad y prácticas económicas, sociales y políticas al usar recursos en el presente sin comprometer los del futuro. Sin embargo, sostenible es un término más aceptado y usado en Europa, en España en específico, mientras que sustentable es más usado en México y América Latina, por ejemplo. Ahora bien, sostenible puede ser más entendido y usado hacia una proyección a futuro y sobre la sostenibildiad financiera del negocio o proyecto. Es decir, sobre el impacto y crecimiento de las prácticas a largo plazo y el que el proyecto sustentable sea también sostenible por sí solo.

Si bien ecofashion, moda eco, moda ecológica y ecodiseño van más relacionados hacia el impacto ambiental que tiene esta práctica, también es parte de la misma definición ya que es ese primer acercamiento a la sostenibilidad. En la década de los noventa, en un intento de hacer una oferta sostenible, o verde, como se denominaba en el momento, se lanzó lo que se denominó ‘Ecofashion’. Fue un primer acercamiento de la moda hacia el tema.
Al final, se convirtió en un estereotipo de cómo es la moda ‘verde’ o ‘eco’. Fue justo cuando se le estereotipó que sea justo verde, o colores más naturales, que tenga elementos de plantas, etc.
Entonces, al decir ecofashion podría referirse a este primer acercamiento a la moda sostenible. Pero, una vez más, para finales prácticos se refiere a lo mismo.
En pocas palabras, y recalcando lo que se ha destacado en los últimos párrafos, al final todas estas definiciones y conceptos se usan para mostrar el interés, prácticas, procesos y acciones para llevar la sostenibilidad a la industria de la moda y textil.

¿Qué es moda sostenible?

¡Genial! Pero, ¿qué es moda sostenible?

La definición evidentemente va más allá de la moda. Podríamos definirlo por los estándares internacionales que fueron impulsados principalmente en el documento “Our Common Future: Report of the World Commission on Environment and Development”, también conocido como Burtland Report. En este acuerdo firmado en 1987 se establecieron metas y caminos comunes de cooperación internacional para llevar a cabo estrategias ambientales que buscan lograr un desarrollo sostenible para el año 2000. Aunque no lograron una sostenibilidad total, pues seguimos buscándola casi veinte años después de la meta, sí se establecieron expectativas claras de sostenibilidad. En fin, en este reporte se define sostenibilidad, como ya fue antes mencionado, como usar recursos para satisfacer las necesidades actuales sin comprometer que las generaciones futuras puedan satisfacer las suyas.

Recientemente, en una actualización de este documento, se estableció la agenda 2030 donde se fijaron 17 principios y metas para lograr el desarrollo sostenible. Entre estos están aguas limpias, energías renovables, empleo digno, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo sostenible, entre otras. Y como podremos ver, todas acaban relacionándose de una forma u otra a la industria de moda y textil.
Hasta este punto, la moda sostenible ya tiene aspectos claros. Se definiría por cómo usa los recursos y en el cómo se alínea con los principios de desarrollo sostenible al incentivar empleo digno o consumo sostenible, por ejemplo.

Y, ¿cómo aplicamos esto en moda?

En lo primero que hay que fijarnos es en los recursos. Este tema está vinculado directamente con qué materiales se utilizan para generar las prendas y accesorios. Para contrarrestar el daño ambiental que suelen generar las fibras y textiles utilizados, la moda sostenible se ha enfocado en utilizar materiales naturales orgánicos y naturales. Dentro de esta categoría entran recursos como el algodón, la lana y el bambú. También entran en la categoría los materiales reciclados. Marcas en diferentes versiones han utilizado sobretodo el plástico reciclado para evitar usar directamente el poliéster para hacer desde playeras hasta zapatos. Al final, también el reciclaje es una práctica sostenible. Innovaciones diversas han encontrado también otros textiles sostenibles que reciclan incluso hasta madera o que usan hongos para hacer algo más natural.

Ahora bien, no sólo se trata de qué materiales se usan sino con qué procesos se transformaron esos materiales para convertirles en la prenda final. No importa qué tan orgánico es la materia prima si los químicos utilizados o si el exceso de agua utilizada para transformarlos en textiles le quita lo sostenible. Así que un material certificado como sostenible u orgánico debe contemplar también el tema de procesos.

La seda aunque es considerado un textil natural se le considera controversial por el hecho de que se mata al gusano de seda para generar la tela. Por eso muchos han eliminado este textil de la lista de materiales sostenibles y se le ha dado paso al textil vegano, que es seda donde no se mató al animal y que el resultado es una seda menos fina, o bien a la seda proveniente de otros procesos como la seda de agave.

El segundo punto que hay que tomar en cuenta para tener ropa sostenible son los métodos que utilizan las marcas. En un intento de alcanzar la sostenibilidad, las empresas han usado métodos tanto preindustriales como el acercamiento a la innovación tecnológica.

Lo primero que trae a la mente al pensar en sostenibilidad son las técnicas artesanales y en la exaltación de las manualidades. Por esto es que las técnicas y estéticas indígenas han tomado gran relevancia en las tendencias y propuestas de las pasarelas. Quizá la más obvia de estas tendencias es el bordado, tanto las prendas bordadas como el bordado sólo como detalles sobre las prendas.

Sea cual sea la técnica usada, este acercamiento a los procesos pre-industriales le dan un valor a las prendas de mayor calidad y duración. Ahora bien, aunque la sostenibilidad se relaciona más con estos procesos más vinculados con el trabajo a mano y estéticas más locales y autóctonas, la sostenibilidad también está muy ligada a los avances tecnológicos.

La innovación en la industria ha permitido avances hacia ropa que se tiene que lavar menos o que pretende que se lave por sí sola.
También tecnología como las redes sociales y las plataformas para personalizar pedidos permiten reducir costos y deshechos al ofrecer la cantidad y las especificaciones que el consumidor final quiere.

Además, que el poder personalizar los productos le da un valor especial a las prendas. Todas estas ofertas también reducen la cantidad de mediadores para que el diseño llegue a las manos del consumidor. En pocas palabras, cada vez estamos más cerca del diseñador y el diseñador de nosotros los consumidores.

Otro aspecto que hay que tomar en cuenta es de dónde viene la prenda, lo cual dirá mucho de quién hizo la prenda. Se ha documentado y difundido mucho en los últimos años de cómo los más afectados detrás de esta industria son los empleados en los talleres. Esto hace todo el tema de mano de obra de suma importancia para tomar decisiones de qué comprar y qué no.

Ciertamente es difícil conocer toda la historia detrás de la prenda pero también cada vez es más fácil encontrar quién está detrás de ellas. Documentales como `The True Cost’, han dejado claro que
con tal de reducir costos de la prenda se ha llevado la mano de obra a países en desarrollo donde el salario mínimo es inhumano y que ha ocasionado que se le de a la industria de la moda la etiqueta de ‘uno de los peores empleados del mundo’. Me gusta pensar en esta historia para entender este punto. Caminando por Oxford Street en Londres promocionaban en una tienda playeras por una libra esterlina. ¡Sí, una libra! Por morbo y curiosidad fui a ver la playera, leí su etiqueta para notar que estaba hecha en Bangladesh.

Pensemos un poco lo que hay detrás de todo esto. Para que esa playera cueste una libra esterlina en Londres, ¿cuánto debió haber ganado la persona que la confeccionó? Han surgido diversas propuestas para solucionar este problema. Por un lado, hay diversas organizaciones que han hecho resaltar a las personas que trabajan detrás de cada prenda. Destaco el trabajo de Fashion Revolution que una vez al año promueve una semana donde marcas y talleres muestran las personas y sus historias de los que están detrás de cada prenda. Esto ha provocado un mayor interés en destacar a los empleados y sus condiciones laborales.

También, evidentemente, para mejorar estas condiciones. Hay otras formas en las que se ha trabajado en este tema como la aplicación del comercio justo en la industria. Lo importante del comercio justo es que no sólo apoya un salario competitivo sino la paga de una prima además del salario que se utiliza para el desarrollo de las comunidades de los productores. Así, además de ingresos más dignos también se promueve y busca un desarrollo sostenible. Aunque lo más importante es que marcas y empresas adopten este proceso, ya hay instituciones como Fairtrade International que no sólo promueven el comercio justo sino que lo asesoran y certifican.
Lo importante de las certificaciones, además de que institucionalizan los procesos y verifican que en verdad se aplique de forma correcta, es que poco a poco esto irá permeándose en las etiquetas de las prendas y nosotros los consumidores sabremos con facilidad qué marcas van en buen camino hacia la sostenibilidad.

¿Se imaginan una etiqueta que avale que es una prenda de materiales orgánicos y que tiene comercio justo en sus procesos?

En resumen de este punto, lo que debemos buscar con la parte de empleo, es que los empleados tengan salarios dignos y justos, que tengan condiciones de trabajo saludables y seguras, y el desarrollo sostenible de sus comunidades.

Moda solidaria

Hay marcas que van un paso más allá. Con la evidente intención de apoyar una causa o con el objetivo de solucionar un problema actual de la sociedad, marcas y empresas apoyan de maneras diversas a organizaciones civiles o simplemente las mismas instituciones sin fines de lucro crean marcas con el objetivo social de solucionar cierto problema. Ejemplos hay muchos, hay marcas que donan parte de sus ganancias, marcas que emplean organizaciones civiles, empresas sociales en moda que se dedican a solucionar un problema, organizaciones civiles que crean marcas para generar ingresos y apoyar su causa, entre muchos otros modelos. Quizá el ejemplo más famoso es Toms. Sí, esta marca que comenzó vendiendo alpargatas y por cada par comprado regalaba uno en comunidades pobres. Pero hay otros ejemplos, Vintisis en Barcelona, además de ser una marca social y sostenible en muchos aspectos, dona 1% de sus ganancias a Save The Children. El aspecto social y solidario no es necesariamente algo que no se pueda desprender de los aspectos sostenibles de la moda pero es ese plus que puede tener un estilo sostenible. Lo único que hay que cuidar es no caer en greenwashing, es decir que las marcas apoyen una causa social con el único fin de aumentar sus ventas o para disminuir la mala reputación que les da otras acciones.

Slow fashion, y otros modelos de negocios

La sostenibilidad no se queda sólo en materiales y procesos, también es un tema de negocios. Para promover prácticas más éticas y sostenibles se han propuesto nuevos modelos de negocio como slow fashion. La moda es un negocio global que al final tiene un gran impacto en el mundo y conceptos como slow fashion pretenden buscar nuevos modelos para esta industria.

Slow fashion, o moda lenta en español, es la consecuencia del movimiento slow que comenzó con slow food. Este movimiento busca contrarrestar todas las industrias rápidas desde la comida rápida hasta la moda rápida, o fast fashion. Este movimiento busca ofrecer un nuevo sistema para buscar algo más que la riqueza y alcanzar la equidad y la sostenibilidad; en otras palabras, un balance al actuar. Me gusta mucho cómo lo describe Carl Honoré, para él el movimiento slow es una forma de hacer trabajar la economía para las personas y el ambiente, no al revés.

Slow fashion se define por tres características principalmente: se enfatiza y destaca la producción y diseño local, hay una mayor transparencia e intervención en toda la cadena de valor (desde todos la cadena de suministros hasta los distribuidores finales), y le da un valor más sensorial a los productos con los aspectos de calidad, sostenibilidad y largo plazo. Lo más distintivo será, como lo dice su propio nombre, el que alentan los procesos y ciclos de la moda. Ya no se trata de dos o nueve temporadas al año, es más sobre estilos y ropa para “siempre”.

Las marcas slow fashion como por ejemplo "Platanito Rico" se enfocan mucho en la producción local y en la exaltación de justo las estéticas y procesos locales. Esto siempre pensado en buena calidad y en piezas que además de que duren más también le den un valor más especial al consumidor. Es por eso que se les ha llamado también productos sensoriales, pues le dan un valor más a la prenda que va más allá de estar a la moda o tener ropa de cierta temporada.

Modelos dentro del slow fashion hay infinitos. Entre estos están los procesos que usan reusar, upcycle, reciclaje, las tiendas vintage y de segunda mano, el ofrecer más servicios de personalización y reparación, entra diversos más. Y aunque también hay que ver con ojo crítico estos procesos, como todo el tema de mercados de segunda mano que pueden convertirse en sistemas no éticos de distribución en países pobres, aplicados de manera correcta son modelos sostenibles.

Moda circular

Después de un par de páginas y conceptos, podemos entender que moda sostenible es un concepto integral que abarca muchos temas, desde los materiales hasta el cómo se vende. Y, de hecho, va más allá; también tiene que ver en cómo los consumidores usamos y cuidamos las prendas - tema que trataremos con más detalle más adelante. Este concepto va muy vinculado con la economía circular y moda circular. La moda circular busca generar un ciclo donde en todos las partes vinculadas desde el diseño, pasando por la manufactura y hasta llegar al uso de la prenda se creen procesos sostenibles. Esto provoca al final que se regeneren los recursos, que se reciclen los materiales, que se respete el ambiente. En otras palabras, resiliencia ambiental. Entonces, ser parte de la moda circular significa que cada parte involucrada haga su parte. Nosotros como consumidores debemos elegir prendas que sean sostenibles y cuidar la prenda para que dure más y darle vida incluso cuando ya no podamos usarla.

La moda circular es un modelo holístico que busca la sostenibilidad y resiliencia en todo el proceso desde la idea hasta cuando la prenda dejará de ser usada. Anna Brismar, experta en el tema, lo define con los siguientes puntos. Contempla diseños que sean fáciles de reusar, reciclar y reparar. También diseños que busca la calidad y larga durabilidad, así como lo más posible personalizado al consumidor. En cuanto a materiales se deben buscar recursos no tóxicos, que no sean sintéticos, igualmente fáciles de reciclar y reusar o que sean fáciles de descomponer. Durante la manufactura se busca que haya el menor desperdicio posible de materiales.

Tanto la manufactura como la distribución debe ser con procesos sostenibles como el uso de energías renobables, reducir la contaminación y uso inteligente de recursos, como es con el agua. Y los productos deben ser fáciles de reciclar, reusar y de compartir.

Justo en esta parte el consumidor tiene una gran relevancia pues de ellos depende el buen cuidado de la prenda para darle una vida larga, repararlas, reciclarlas y que se comparta o regala cuando necesario.

Lo importante de este punto es que la sostenibilidad en la industria de la moda no se detiene en los recursos y en el ambiente, es parte de un ciclo integral donde cada parte tiene un rol importante para tener un impacto menor en el ambiente y un impacto positivo mayor en la sociedad.

Una forma más sencilla para entenderlo es con el siguiente ejemplo. En una economía lineal lo que compramos, lo usamos y en su fin del ciclo la desechamos. Con el reciclaje y las actividades relacionadas se alarga ese ciclo antes de desecharlo. Con la economía circular, justo es crear un ciclo donde desde el diseño original se creen caminos y procesos para que no se deseche. Un proceso donde se alarga la vida de los recursos y objetos sin necesidad de desecharlo.

Los diferentes conceptos y definiciones nos ayudan a entender que ya se ha trabajado bastante para ofrecer sostenibilidad en la industria, y no como una imagen sino como una transformación integral de la misma. Esta transformación va hacia cambios en la forma en la que se produce e impacta al crear moda y va muy apegado a que el producir hoy no elimine las oportunidades del futuro. Y aunque hay un gran reto por delante, a través de cambios en la producción y en la misma estética se está trabajando ya para ofrecer caminos más éticos y sostenibles en la producción y manufactura, procesos más sostenibles en la elección y uso de materiales, un enfoque más ético en las condiciones laborales que cuiden y desarrollen a los  empleados, y en la transformación de los negocios involucrados.

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